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DE LA PANTALLA.

Luna llena de la semana santa de 2015, 4 de abril. Fase llena con total claridad y limpieza. Realizada a través de un telescopio refractor de 120 mm de apertura y 1000 mm de focal.
Aumento resolvente con ocular de 15 mm. 
Foto de Antonio Tercero.

Clarissa Avilés nos envia esta imagen de una luna llena desde Sinaloa, Mexico.

Cráter Tycho.

Imagen superior.Credito Planetario de Madrid.

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La Luna

La Tierra, sólo posee un satélite natural, la Luna que orbita a una distancia promedio de 384.000 km, por lo que es el objeto astronómico más cercano. Su diámetro es de 3.476 km, un tamaño considerable con relación al terrestre (12.756 km). Estos dos hechos, tamaño y distancia, hacen de la Luna el astro más brillante de nuestras noches.

El plano orbital de la Luna alrededor de la Tierra, está inclinado con respecto al de la Tierra alrededor del Sol, unos 5º, por lo que se mueve en la franja del Zodíaco, junto al Sol y los Planetas.

La Luna no emite luz propia, sino que refleja la del Sol mostrando sus características fases durante cada órbita alrededor de la Tierra que dura entorno a 28 días.

IMAGEN: Detalle de la superficie lunar.

Dado que el período de rotación de la Luna sobre su propio eje y el período de traslación alrededor de la Tierra coinciden, la Luna nos presenta la misma cara hacia la Tierra. Este acoplamiento entre ambos giros, es provocado por la fricción por marea, que ha frenado la rotación de la Luna debido a la proximidad a nuestro planeta. Junto al Sol, mediante sus fuerzas gravitacionales es la causante de las mareas terrestres.

Al contrario que la Tierra, la Luna no tiene atmósfera. Esto es debido a la débil atracción gravitacional de la Luna, tan sólo un sexto de la terrestre, que provoca que nuestro satélite no pueda retener una atmósfera gaseosa apreciable. Debido a esto, la temperatura en la superficie lunar varia entre +150ºC en la parte iluminada por el Sol y -170ºC en la zona no iluminada.IMAGEN: Otro detalle de la Luna.

La superficie lunar se caracteriza por mostrar unas regiones montañosas claras (las tierras), y unas zonas más extensas y oscuras (los mares).

Las tierras están formadas por materiales muy antiguos de una edad superior a los 4.000 millones de años, y presentan una gran cantidad de cráteres de impacto provocados por la caída de meteoritos. Estos cráteres tienen unos tamaños que llegan desde varios metros de diámetro, hasta los 200 km. en los más grandes.

Los mares son grandes cuencas de impacto rellenadas por rocas basálticas hace unos 3.000 millones de años, cuando lava muy fluida afloró a la superficie de lunar.

 

FASES DE LA LUNA:

La Luna no tiene luz propia y brilla al reflejar la luz del Sol. En todo momento, el hemisferio opuesto al Sol estará en oscuridad. Según la posición de la Luna en su órbita alrededor de la Tierra, la forma aparente de la Luna en el cielo que llamamos "fase", va cambiando.

La órbita de la Luna alrededor de la Tierra, se puede esquematizar como muestra el siguiente dibujo:

IMAGEN: fases luna.

 

 

La Luna se mueve en su órbita alrededor de la Tierra. La luz solar (linterna) ilumina la escena desde la izquierda. En los recuadros inferiores, se muestra la vista aparente de la Luna en el cielo desde la Tierra en las posiciones 1, 2, 3, y 4.

 

 

IMAGEN: Luna Nueva.

Cuando la Luna se encuentra entre la Tierra y el Sol, nos muestra su cara no iluminada inmersa en la brillante luz del Sol, por lo que no la vemos. Es la fase de LUNA NUEVA o novilunio. Cuando la posición de la Luna es cercana a la línea que une la Tierra y el Sol, vemos como la posición aparente en el cielo de la Luna y el Sol, son muy próximas entre sí. Por esto, aproximadamente desde dos días antes del novilunio, y hasta dos días después de dicha fase, la Luna no es visible. Si pudiéramos verla mostraría el aspecto del dibujo de la izquierda.

IMAGEN: Cuarto Creciente.

A medida que la Luna se separa angularmente del Sol hacia el este, deja ver un estrecho gajo iluminado, que día a día, va aumentando de tamaño. Durante estos días, es posible observar la parte no iluminada del disco lunar. Este fenómeno se denomina luz cenicienta y se debe a la reflexión de la luz solar por parte de la Tierra, iluminando la superficie lunar de manera similar a como lo hace la Luna con la superficie terrestre. Una semana después de Luna Nueva, se produce la fase de CUARTO CRECIENTE. La Luna es visible por la tarde y durante la primera mitad de la noche.

IMAGEN: Luna Llena.

Poco a poco, la fracción del disco lunar aumenta, y una semana después del Cuarto Creciente, cuando la Luna se encuentra en la zona diametralmente opuesta a la que ocupa el Sol se produce la fase de LUNA LLENA o plenilunio. La cara visible de la Luna se nos presenta totalmente iluminada alcanzando un brillo muy elevado, acompañándonos durante la totalidad de la noche.

IMAGEN: Cuarto menguante.

Durantelos siguientes< días, la fracción iluminada del disco disminuye. Una semana después de la fase de Luna Llena, nos encontramos en la fase de CUARTO MENGUANTE. La Luna sale sobre el horizonte ya de madrugada, permaneciendo visible en el cielo matutino. Una semana después volvemos a la fase de Luna nueva, repitiéndose el ciclo.

 

ECLIPSES DE LUNA: IMAGEN: Esquema eclipse de Luna.

Ocurren cuando la Luna entra dentro de la sombra que la Tierra proyecta en el espacio. La sombra es alargada, con forma cónica: se conoce como cono de sombra. Para ello, la Luna tiene que estar en el lado opuesto de la Tierra al que se encuentra el Sol, ya que las sombras se proyectan en dirección contraria a la fuente de luz (en el caso de planetas y Luna, como sabemos, su fuente de luz es el Sol).

IMAGEN: Posición Sol - Tierra - Luna sin eclipse de Luna. IMAGEN: Posición Sol - Tierra - Luna con eclipse de Luna.

 

Esto se corresponde con la fase de Luna Llena. Luego podemos decir que los eclipses de Luna ocurren en algunas Lunas Llenas.

Al estar la órbita lunar inclinada unos 5º con respecto al plano orbital terrestre, sólo en determinadas ocasiones los tres astros Sol- Tierra- Luna se alinean de modo perfecto. Por ello los eclipses no acontecen cada mes, sino aproximadamente cada 6 mesesIMAGEN: Paso de la Luna por la sombre de la Tierra: Eclipse de Luna.

Cuando el eclipse es total, la Luna se sumerge por completo en la sombra que proyecta la Tierra. En el instante en que queda totalmente tapada por la Tierra no dejamos de verla. Adquiere un tono rojizo, consecuencia de los pocos rayos solares que aún le llegan. No son rayos que inciden directamente desde el Sol (la Tierra no lo permite, pues se halla entre ambos astros), sino rayos refractados en la atmósfera terrestre.

Como el rojo es el color que menos dispersión sufre al atravesar la atmósfera terrestre, por esta causa, sólo los rojos llegan a la Luna y se reflejan en su superficie.

El que se oscurezca más ó menos, y el tono rojizo (u ocre, ó anaranjado) que adquiera, dependerá de la cantidad y calidad del polvo en suspensión que exista esa noche en la atmósfera terrestre (normalmente de origen volcánico).

 

LIBRACIÓN DE LA LUNA:

La Luna siempre nos muestra la misma cara, de este modo sólo podemos ver el 50% de su superficie. Sin embargo, si observamos la Luna durante períodos de tiempo largos, podemos llegar a visualizar hasta el 60% de la superficie lunar, aunque siempre no más del 50% en cada instante. Esto es así, gracias a una serie de balanceos (aparentes) en la Luna denominados Libraciones.

Efectivamente, podemos distinguir tres tipos:

LIBRACIÓN EN LONGITUD:

IMAGEN: Libración en longitud.

 

 

Prolonga alternativamente en unos 8º, la zona visible en los bordes Este y Oeste del disco lunar. Se debe a la excentricidad de la órbita lunar.

 

 

LIBRACIÓN EN LATITUD:IMAGEN: Libración en latitud.

El eje de rotación de la Luna esta inclinado con respecto al plano de su órbita. Por ello, desde la Tierra, se puede ver alternativamente una pequeña zona alrededor de cada polo lunar.

LIBRACIÓN DIURNA:

IMAGEN: Libración diurna.

Dada la proximidad de la Tierra y la Luna, desde distintos puntos de la Tierra, la superficie lunar se ve de manera diferente.

Existe una LIBRACIÓN REAL, pero es despreciable.

Atlas Lunar

 

The Consolidated Lunar Atlas by Gerald P. Kuiper, Ewen A. Whitaker, Robert G. Strom, John W. Fountain, and Stephen M. Larson is a collection of the best photographic images of the moon. These digital renditions were created and edited by Eric J. Douglass. Web page design and layout by Michael S. O'Dell.

For questions or comments about this dataset please contact rpif@lpi.usra.edu.

Click here to order the Consolidated Lunar Atlas on CD-ROM.

 

Please also visit the Lunar and Planetary Institute's companion lunar atlases:
Apollo Image Atlas
Apollo Surface Panoramas
Lunar Orbiter Photo Gallery
Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon
Ranger Photographs of the Moon

La cara visible de la Luna en alta resolución

Para ver imagenes de nuestro satélite en gran calidad. Podemos agrandar la imagen por zona.

 

http://lroc.sese.asu.edu/news/index.php?/archives/341-Nearside-Spectacular%21.html#extended

Todos los accidentes lunares en un clic

THE FULL MOON ATLAS

 

Con todo detalle se pueden ver los accidentes lunares por zonas y con el ratón sobre los mismos, se nos indica su nombre.

 

http://www.lunarrepublic.com/atlas/index.shtml

Cráteres concéntricos 

La Formación de la Luna

No os perdais este video de NASA sobre como se formó la Luna.

Evolution of the Moon

Las tonalidades de la Luna

Luis Alonso.

 

Una foto que me regaló, mi compañero y amigo Ricardo Velázquez, me hizo reflexionar por primera vez sobre este aspecto. En la foto, magnifica por cierto, la Luna adquiría en ciertas zonas unas tonalidades marrones y azules que la hacían mucho más atractiva. La foto es la suma de una gran toma y un programa informático, pero el resultado nos sirve para apreciar la composición geológica lunar. Visualmente se aprecian los impactos más recientes y los basaltos ricos y pobres en hierro y titanio. El color marrón nos indica laz zonas pobres en estos elementos mientras que las tonalidades azules nos indican lo contrario.

Pero no es necesario siempre el apoyo visual fotográfico para percibir cambios cromáticos en nuestro satélite. Muchas veces cuando el Sol se oculta en los atardeceres y la Luna se asoma tras el horizonte, esta última adquiere tonalidades entre amarillos y naranjas, pues la interacción de los rayos solares sobre las partículas de la atmósfera motiva este efecto.

Cuando alzamos la vista hacia ella, podríamos decir que el color de la Luna es un amarillo oscuro al verla a simple vista tan clara. Este brillo se debe al contraste que obtiene con el fondo oscuro que la rodea, aunque el color de la superficie lunar depende en gran medida del ángulo de incidencia de los rayos solares sobre su superficie, a pesar de que muchas de las piedras lunares recogidas por los astronautas fueron negras.

Curiosamente la línea que separa la zona iluminada de la oscura, denominada terminador, es perfectamente nítida. Esta casi perfecta separación tonal, se consigue al no poseer atmosfera. Si la Luna tuviese atmosfera, esta línea seria algo borrosa y seguramente con un ligero fulgor, como ocurre en los crepúsculos terrestres.

 

 

 

 

Muchos de nosotros, hemos oído también el termino Luna negra. No se trata de una cuestión de mala suerte; es el período en que la Luna se encuentra tan cerca del Sol (aparentemente), que no puede ser vista desde la Tierra al quedar oculta por el resplandor solar. A este periodo astronómico lo denominamos Luna Nueva.

Pero otra acepción aceptada para el termino Luna Negra, es la segunda Luna Nueva dentro de un mismo mes o la ausencia de la misma en ese periodo, suceso que solo podría ocurrir en febrero y que provocaría dos Lunas nuevas en el mes anterior y posterior.

Un efecto de color que nos es muy familiar en la Luna, es la tonalidad rojiza. La atmósfera actúa como una especie de filtro, efecto conocido como difusión Rayleigh. Por ejemplo, cuando nuestro planeta se interpone entre el Sol y nuestro satélite causando un eclipse, la Luna obtiene esta tonalidad entre rojizo y tenue carmesí. El manto de gases de la troposfera, refracta luz solar hacia el cono de sombra causado por la Tierra, la mayoría en longitudes de onda que van del rojo al naranja, causando este efecto visual en nuestra retina.

Sin embargo, el color y brillo que adquiere la Luna varía para cada eclipse. La cantidad de polvo en la atmósfera terrestre y sobre todo si esta cargada de partículas volcánicas nos ofrecerá una tonalidad mucho más rojiza que si el aire esta limpio y nuestra impresión pasará a ser una gama más anaranjada.

La Dispersión de Rayleigh, en honor de Lord Rayleigh, consiste en la dispersión de la luz o cualquier otra radiación electromagnética por partículas mucho menores que la longitud de onda de los fotones dispersados. En otro orden de cosas, la dispersión de Rayleigh de la luz solar en la atmósfera es la principal razón de que el cielo sea azul.

 

Y ya que hablamos de azul, ¿qué es la famosa Luna Azul?

 

Actualmente, se denomina Luna Azul a la segunda Luna llena ocurrida durante un mismo mes, fenómeno que sucede aproximadamente cada dos años y medio. Pero el origen de este termino no esta completamente confirmado. Hay quien supone que proviene de la frase en inglés “Once in a blue moon”, cuyo significado está relacionado con algo que pasa muy de vez en cuando.

En un artículo de Sky & Telescope publicado en marzo de 1946 y escrito por James Hugh Pruett un astrónomo amateur, Pruett malinterpreta los datos del almanaque de 1937 de “Maine Farmers Almanac”, el almanaque de los granjeros de Maine, adquiriendo el término más popularidad que su verdadero origen.

La revista Sky & Telescope rastreó más de 40 ediciones de aquel almanaque, desde 1818 a 1962, en los cuales se hace referencia a más de una docena de “lunas azules”, ninguna de las cuales eran la segunda Luna llena de un mes.

Al parecer el almanaque no utilizaba como periodo anual desde el 1 de enero al 31 de diciembre, sino desde el solsticio de invierno al siguiente. El Sol parece moverse a lo largo de la eclíptica a una tasa variable porque la órbita de la Tierra no es un círculo perfecto.

Pero ellos utilizaban otro método; el de Sol dinámico o Sol ficticio, cuerpos imaginarios que se mueven por la elíptica y el ecuador celestes a una tasa constante y que produce estaciones de igual extensión, así como otras reglas que tomaban la reforma de 1582 del calendario Gregoriano relacionadas con la pascua y la cuaresma. Así cuando una estación contenía cuatro lunas llenas, a la tercera se la denominaba Luna Azul. Como las demás Lunas llenas tenían nombres relacionados con los solsticios y equinoccios, la tercera adquirió este nombre (la Luna antes de Yule, la Luna después de Yule).

Hace bastantes años, un verano, una noticia que leí casualmente en un periódico supuso mi primera referencia sobre esta Luna. Casualmente llevaba en mi viaje una cámara fotográfica y un buen objetivo. Ni visualmente ni fotográficamente, esa Luna llena tenia tono azulado.

Sea como sea, este término adquirió popularidad en 1999 cuando se produjo dos veces en el mismo año. Las siguientes Lunas azules se producirán en agosto del 2012, julio 2015, enero y marzo 2018, octubre 2020, agosto 2023, mayo 2026, etc.

¿Pero es realmente azul?

 

Probablemente no. Cuando en 1883 el volcán de Indonesia llamado Krakatoa explotó, sus cenizas se elevaron hasta los mismos límites de la atmosfera y la Luna se volvió azul. La luz blanca de la Luna que pasaba a través de las nubes, emergía de color azul y a veces verde. Con la erupción del volcán El Chichón en México en 1983, al parecer ocurrió lo mismo.

La clave para que aparezca una luz azul es tener en el aire muchas partículas ligeramente mayores que la longitud de onda de la luz roja (0,7 micrones) y que no existan de otros tamaños.

Esto es poco frecuente, pero a veces sucede con los volcanes o los incendios de bosques, aunque en la mayoría de las ocasiones que esto ocurre, la Luna se vuelve roja.

La Luna nos ofrece muchos colores, sin embargo su tono blanquecino nos acompaña casi todas las noches en su paseo nocturno entre las constelaciones.

Si el color tiene su origen en la luz natural y la naturaleza posee sus propios laboratorios para fabricar colores, disfrutemos nosotros del variado espectro lunar ficticio y real.

 

Foto superior, Ricardo Velazquez

Luna Llena y sus principales accidentes. Ricardo Velazquez. (pincha sobre la imagen) .

Luna Llena y sus principales accidentes. Foto Ricardo Velazquez.

Luna llena.jpg
Imagen JPGE 2.1 MB
Los nombres de los accidentes lunares.
Este documento refleja los nombres de los principales objetos lunares y cuales son los personajes o el significado que se esconde tras ellos.
Ricardo Velazquez y Luis Alonso
Nombres Lunares.pdf
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Sacar los colores a la Luna
Tutorial fotográfico creado por Patricio Domínguez
Sacar los colores a la Luna.pdf
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Geología y tiempo geológico lunar.
Etapas geológicas lunares, composición y teorías sobre el origen lunar.
GEOLOGÍA Y TIEMPO GEOLÓGICO LUNAR.pdf
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Catalogo de mapas lunares

http://www.lpi.usra.edu/resources/mapcatalog/

 

Luces y sombras en la Luna

Se trata de curiosos fenómenos que ocurren en la superficie de la Luna. Luces y sombras caprichosas producidas por la luz solar.

 

Enlaces:

 

http://the-moon.wikispaces.com/clair-obscur

 

 www.calsky.com

 

 

Iniciación a la Observación Lunar

Trabajo realizado por Juan A. Somavilla. Iniciación a la Observación Lunar.

Recuerdo que, a principio de los 80 del siglo pasado, a los pocos meses de pertenecer como socio a nuestra querida Agrupación Astronómica, adquirí un telescopio reflector de 150 mm de f y 1200 mm de focal. Mi primer objetivo observacional fue la Luna, nuestro satélite natural.

Siempre atrajo este objeto mi atención, que aún perdura después de 20 años. La primera impresión al observar la superficie selenita fué de éxtasis al ver sus cráteres, los llamados mares lunares, cordilleras, grietas, picos centrales, valles y las distintas tonalidades a medida que las sombras recorrían los accidentes lunares según el ángulo de los rayos solares incidían sobre ellos. Las interjecciones que salían de mis labios no se pueden reflejar sobre el papel porque dejaría en mal lugar mi cordura pasional ante la maravilla que mis ojos y mi espíritu recibían.

De chico, en verano, durante las vacaciones acompañaba a mis primos apacentando los rebaños en las montañas santanderinas. En infinidad de ocasiones en los atardeceres observaba la Luna a simple vista tumbado sobre la hierba, me preguntaba como sería su superficie, que había en ella, ¿habría vida?, de que estaba compuesta, ¿habría ríos, montañas y valles? Me estoy refiriendo a los años 60 del siglo pasado.

Así comenzó mi afición al cielo estrellado, que junto a las enseñanzas de mi padre por el cariño a la naturaleza, pastor en sus años juveniles, observador profundo de todo lo que se movía en la Tierra y en la Bóveda Celeste.

La primera observación lunar estuve pegado al ocular unas tres horas durante aquel cuarto creciente, recorrí la gran mayoría de todos los accidentes. Me enganchó en la observación de los cuerpos celestes y es hoy en día, mi debilidad en el registro fotográfico selenita.

La Luna contiene tal cantidad de aspectos físicos, que su estudio geológico y composición, permite al astrónomo que se inicia, experimentarse en el dibujo planetario, observación de su morfología craterizada y medida de la extensión de sus accidentes. Contemplar su superficie es relajante, por el simple placer de mirar.

La tenemos tan cerca (unos 350.000 Km.), que nos permite, incluso a telescopios pequeños, aplicar grandes aumentos, teniendo siempre en cuenta la apertura del objetivo, es decir, que podemos aplicar el doble de aumentos. Ejemplo, un diámetro de 114 mm del objetivo principal o primario podemos aplicar unos 200 aumentos sin apenas pérdida de luz.

Teniendo en cuenta este dato podemos decir que, un telescopio con el objetivo de 150 mm de diámetro y una focal primaria de 1200 mm, incorporando un ocular de 20 a 26 mm de focal, obtenemos unos aumentos entre 46 y 60. Los oculares mencionados nos dan unos campos aparentes que van desde los 40' a 60' según los fabricante lo que nos permitirá observar la Luna completamente, ya que el diámetro angular aparente de la Luna vista desde la Tierra es de 1 º (30'), por tanto, entra en los oculares que he puesto como ejemplo, enteramente.

Si utilizamos oculares de focales más cortas, por ejemplo, los comprendidos entre 9 y 18 mm de focal, la visión lunar se ve reducida a zonas, lo que nos ayudará a registrar detalles más finos de la superficie de nuestro satélite en la medida que aumentamos los aumentos.

Es de dominio general el llamado ciclo lunar que tiene una duración de unos 29,5 días de media, las cuales nos permite observar cambios contínuos de los contornos de su superficie. La órbita que realiza la Luna alrededor de nuestro planeta, nos da una imagen cambiante de su cara iluminada produciendo cuatro fases, popularmente conocidas como luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Las fases de luna nueva y luna llena también son conocidas como novilunio y plenilunio, siendo explicadas todas ellas por la posición que toman la Tierra y la Luna con respecto al Sol, como muestra la figura 1 .



Cuando se produce el novilunio, la Luna se sitúa entre el Sol y La Tierra posicionándose nuestro Planeta, por encima o por debajo de la línea recta que nos une a nuestra estrella. Después de unos siete días aproximadamente de la Luna nueva culmina el cuarto creciente, también llamado primer cuarto, que visto desde la Tierra es medio círculo iluminado, apuntando su curvatura hacia la puesta de sol (oeste), en tanto que el otro medio círculo está en absoluta oscuridad.

El medio círculo iluminado sigue creciendo y aumentando su forma gibosa, que al cabo de 14 días y medio después del novilunio, la cara visible de la Luna aparece en su totalidad esplendorosamente iluminada, llamada esta fase Luna llena. En este punto la Tierra se sitúa entre el Sol y la Luna. A partir de ese momento el primer cuarto iluminado va decreciendo de forma gibosa y al cabo de 21 días aproximadamente desde la Luna nueva, llega ésta al cuarto menguante, también llamado segundo cuarto, cuya iluminación del medio círculo apunta su curvatura hacia la salida del Sol (este).

El período lunar continúa reduciendo el área iluminada de nuestro satélite y apareciendo este como un simple arco tenuemente iluminado, alcanzando baja altura sobre el horizonte este, finalizando el período lunar con el nuevo novilunio (luna nueva) desde que inició, el anterior transcurriendo 29,5 días, y así da comienzo la nueva lunación.

La Luna en su órbita de traslación (órbita alrededor de la Tierra) tarda el mismo tiempo que dar una rotación sobre su eje. Esta es la causa que hace posible observar desde la Tierra la misma cara iluminada de la Luna. En realidad, observamos algo más del 50% de su superficie debido a varios movimientos específicos que la Luna desarrolla debido a la proximidad con la Tierra. De ellos hablaremos en otro momento, debido a su importancia.

En la fase de Luna llena, esta se presenta con toda su grandeza. La intensidad luminosa es muy elevada y en lugares sin contaminación lumínica es posible la lectura sin apenas esfuerzo ocular.

Con instrumentos de apertura del diámetro superiores a los 114 mm, molestan las retinas del observador, incluso las puede dañar. En mi caso, hace unos años observando la luna llena con un Schmidt Cassegrain de 200 mm de diámetro y sin filtro amortiguador sentí a los pocos segundos molestias que se mantuvieron una semana. Aconsejo que la observación en la fase de iluminación total del disco lunar, se realice con la protección de un filtro verde o amarillo que amortigüe la luz.

Durante esta fase lunar la luz que nos llega, sólo permite observar grandes extensiones oscuras y claras acompañadas de matices que van desde el blanco-amarillo hasta el gris oscuro. También se distinguen los gigantescos rayos brillantes que surgen del cráter de impacto llamado Tycho, diversas estructuras de otros cráteres, y afinando el enfoque podemos visualizar en los extremos del disco iluminado (limbo) muchas forma ciones estructurales de la superficie lunar. Figura 2.

No obstante, serán los cuartos crecientes, menguantes y días intermedios cuando las observaciones nos darán mayores satisfacciones, puesto que en la Luna, aparece el llamado terminador, que es la línea que divide la luz, de la sombra sobre la superficie selenita. Este efecto visual realza los accidentes lunares. La luz del Sol "dibuja" los contornos de los cráteres, cordilleras, grietas y mares, permitiendo la visión de detalles en los mismos.

Amaneceres y atardeceres en la Luna vistos desde la Tierra, por ejemplo sobre los cráteres, conforman distintas sombras en cada salida y ocaso, datando la escala de grises e intensidades de los mismos. El ángulo dado por los rayos de luz solar que inciden sobre la superficie lunar, permite observar la altura de los picos centrales que contienen muchos de los cráteres, y observando con claridad las terrazas de los circos, delimitando cordilleras, resaltando grietas y cañones entre los llamados mares de la cara iluminada.

La zona del Polo Sur lunar es la menos visitada por los aficionados, que en muchas ocasiones nos limitamos a los paralelos centrales. La observación del Polo Sur es de una belleza inmensa. La zona está plagada de cráteres que por la perspectiva aparecen ante nuestra vista amontonados, deformados en dirección este-oeste, unidos por sus paredes unas aterrazadas y otras lisas, en algunos se distinguen sus picos centrales, como estacas que quisieran medir sus alturas. Es impresionante la visión telescópica.

Un ejercicio reconfortante es, realizar durante varios días en las fases de creciente y menguante, un dibujo de la superficie lunar del Polo Sur, recogiendo los cráteres y accidentes que se encuentren en ella. Esta tarea de entretenimiento, nos ayudará a ser exhaustivos en la observación planetaria, acostumbrándonos a anotar todo aquello que vemos, preparándonos para ser observadores críticos en el estudio y análisis del Universo.

Esta octava entrega no trata de hacer un recorrido por la Luna, analizando todos los accidentes, composición, lugar, edad y medidas no, lo que busco es, animar a los aficionados que os iniciáis en la observación planetaria, a que echéis raíces en la observación, y que ésta la realicéis exhaustivamente y con espíritu crítico. Aprender de lo que se observa, dibujarlo y analizarlo, nos dará la experiencia necesaria para poder aportar estudios concretos y serios, además de la satisfacción que se siente ante la belleza contemplada.

¿Qué mejor que comenzar con lo más cercano?. Lo más cercano es nuestro satélite natural, la Luna. La distancia media que nos separa de ella es de unos 384.000 Km. Como antes mencionábamos su diámetro angular visto desde la Tierra es de medio grado. Con un modesto telescopio podemos recorrer toda su superficie (cara iluminada). Como ya sabéis, todos sus accidentes geológicos tienen sus propios nombres.

Desde que Galileo se asomó con su pequeño refractor a la Luna, comenzó la elaboración de los primeros mapas lunares. A principios del siglo XVII Michel Floret Van Langren, elaboró el primer mapa lunar hacia el año 1645. Continuó con Hevelius y Giovanni Baptista Riccioli, marcando unas pautas a la nomenclatura en uso. Después contribuyeron a la nomenclatura J.M. Schröter, W. Beer y J.H. Mädler. Ya en el siglo tan cercano como el pasado, se creó la I.A.U (Unión Astronómica Internacional), que sentó las bases y la única con autoridad desde entonces, para nominar y realizar cambios.

Los datos actuales y que nos sirven de base so la nomenclatura de unos 6.240 cráteres en la cara visible, unos 800 de los cuales llevan su nombre propio y unos 5.450 se identifican con una letra griega o latina que se le añade al nombre propio del cráter más cercano.

Este lo realizó brevemente, puesto que la historia de la nominación de todos los accidentes lunares estuvo plagada de distintas metodologías en la cartografía de nuestro satélite natural, hasta que la I.A.U puso orden en la 2ª y 3ª década del siglo pasado.
En la divulgación de los conocimientos astronómicos muchos autores, una vez asentados en su tarea, remiten muy poco las fuentes de las que ellos se alimentaron, unas veces por celo profesional y otras por "olvido".

Cuando el que suscribe entró como socio de la Agrupación Astronómica Vizcaína, recuerda que, el Vicepresidente y que actualmente sigue, me dijo estas palabras: el conocimiento adquirido por la humanidad en todos sus órdenes, no debe ser ocultado nunca. Este principio intento que sea el baluarte de nuestra Asociación para todos los aficionados.

Con ese mismo objetivo quiero remitiros a aquellas obras escritas, de las que yo y muchos aficionados bebimos, y que os ayudarán a escudriñar, palmo a palmo la superficie y composición lunar. Me remito fundamentalmente a las obras en castellano, que son las únicas que yo he utilizado y que aún sigo utilizando, exceptuando mapas, que normalmente están en lengua anglosajona:

  • "La Luna. Selenografía para telescopios de aficionados". Julio C. Montejo. Equipo Sirius
  • "La Luna. Estudio básico".José Violat y Purificación Sánchez,Equipo Sirius.Antares.
  • La revista "Tribuna de Astronomía y Universo" que edita el equipo Sirius, contiene las direcciones y teléfonos para adquirirlos. En muchos de sus números publicados, hay artículos muy valiosos sobre la Luna
  • Mapa lunar
  • Mapa lunar (cuadrantes)
  • Las dos caras de la Luna
  • "Antares" (revista de Tribuna de Astronomía y Universo).

En la próxima entrega hablaremos sobre la cartografía lunar y su desarrollo, como utilizar los mapas para realizar un recorrido por toda la superficie de la Luna.

La Unión Astronómica Internacional (IAU) adoptó en 1961, el sistema de coordenadas lunares, idéntico al usado en la Tierra (coordenadas geográficas). Un observador, situado en la superficie selenita, observa el orto del Sol (salida) por el Este y lo ve ponerse (ocaso) por el Oeste.

Cuando ojeamos la Luna a simple vista, tenemos el Norte en la parte superior del disco lunar, es decir, por encima del cráter Platum, el Sur por debajo del cráter Clavius, el este hacia el extremo derecho del Mare Fecunditatis y el Oeste, al extremo exterior del Océano Procellarum. Estas estructuras indicadas en la superficie lunar deben orientarnos en todo momento.

El abajo, arriba izquierda y derecha debemos desterrarlos en la observación de los cuerpos celestes, porque no existen como tales en el espacio sideral, aunque se utilicen vulgarmente. Ver Figura.





La longitud y la latitud de un punto o estructura lunar, viene determinado por el ecuador y el meridiano central lunar. El ecuador es un plano que corta a la Luna perpendicularmente a su eje de rotación, dividiéndola en dos hemisferios, el hemisferio Norte y el hemisferio Sur. La línea NS que corta el plano del ecuador pasando por el centro de la Luna, se le llama meridiano central y donde corta al ecuador, este punto es 0º de longitud y latitud, siempre que la libración en longitud y latitud sea 0. (La libración lunar es movimiento peculiar de nuestro satélite y que explicaré en siguientes entregas).

Lo mismo que en los mapas terrestres, en los lunares también se dibujan los paralelos, tanto al norte como al sur del ecuador que sirven como notación angular y referencia de los accidentes selenitas. Dado que una gran mayoría de observaciones se realizan con telescopios reflectores (Newton) que dan imágenes invertidas, existen mapas editados con esta inversión, donde el Norte y el Sur están invertidos, el Este (E) a la derecha y el Oeste (W) a la izquierda.

La longitud y la latitud de la Luna vienen representadas por las letras del alfabeto griego l (lamda) y ß (beta). La longitud l se mide en grados a lo largo del ecuador partiendo desde el meridiano central (0º) hasta la vertical del punto o accidente lunar, con valores de 0º a 180º, siendo la longitud de 180º correspondiente al meridiano central de la Cara oculta de la Luna. También es permisible referirnos como longitud + a todas las posiciones comprendidas desde el meridiano central hasta el Este y longitudes - a las comprendidas desde el meridiano central hasta el Oeste.

La longitud y la latitud de un punto o estructura lunar, viene determinado por el ecuador y el meridiano central lunar. El ecuador es un plano que corta a la Luna perpendicularmente a su eje de rotación, dividiéndola en dos hemisferios, el hemisferio Norte y el hemisferio Sur.

La línea NS que corta el plano del ecuador pasando por el centro de la Luna, se le llama meridiano central y donde corta al ecuador, este punto es 0º de longitud y latitud, siempre que la libración en longitud y latitud sea 0. (La libración lunar es movimiento peculiar de nuestro satélite y que explicaré en siguientes entregas).

Lo mismo que en los mapas terrestres, en los lunares también se dibujan los paralelos, tanto al norte como al sur del ecuador que sirven como notación angular y referencia de los accidentes selenitas. Dado que una gran mayoría de observaciones se realizan con telescopios reflectores (Newton) que dan imágenes invertidas, existen mapas editados con esta inversión, donde el Norte y el Sur están invertidos, el Este (E) a la derecha y el Oeste (W) a la izquierda.

La longitud y la latitud de la Luna vienen representadas por las letras del alfabeto griego l (lamda) y ß (beta). La longitud l se mide en grados a lo largo del ecuador partiendo desde el meridiano central (0º) hasta la vertical del punto o accidente lunar, con valores de 0º a 180º, siendo la longitud de 180º correspondiente al meridiano central de la Cara oculta de la Luna. También es permisible referirnos como longitud + a todas las posiciones comprendidas desde el meridiano central hasta el Este y longitudes - a las comprendidas desde el meridiano central hasta el Oeste.

Habitualmente en los mapas lunares incluyen los llamados paralelos lunares, que al igual que los meridianos permiten localizar rápidamente la posición que se quiera observar. Tanto unos como otros se dan espaciados de 10º en 10º normalmente, dividiendo la Luna en cuadrantes menores para su estudio más preciso. Sobre los mismos se pueden dibujar nuevas divisiones que permitan aproximaciones rápidas de búsqueda de aquellas estructuras que se deseen observar.

La latitud ß se mide en grados desde el ecuador hasta el punto dado o estructura lunar, con valore de 0º a 90º. Se pueden sustituir las latitudes Norte y Sur por los signos + y - partiendo del ecuador.

Un ejemplo ayuda a comprender mejor estas coordenadas: tomemos un mapa lunar de algunas de las obras comentadas en el artículo de la revista anterior (3³ trimestre de Galileo) y anotamos como ejemplo cuatro cráteres de impacto; Aristóteles, Copérnico, Gassendi y Petavius. Sus coordenadas son las siguientes.



Aristóteles. - 18º longitud E y 50º latitud N.

Y se puede representar como ?= + 18º y ß = +50º

Copérnico. - 20º longitud W y 10º latitud N.

Se puede presentar como ?= - 20º y ß = + 10º.

Gassendi. - 40º longitud W y 18º latitud S.

Se puede anotar como ?= - 40º y ß = - 18º.

Petavius. - 61º longitud E y 25º latitud S.

Se puede representar como ? = + 61º y ß = -25º.

En la figura que acompaña al texto vienen representados estos cuatro accidentes, fáciles de localizar en los mapas antes mencionados. En el dibujo no están representados a escala.

Las mediciones selenitas están realizadas con alta precisión, sobre la base de otros accidentes lunares. A partir de estos resultados se datan el resto de otras posiciones, consiguiendo elevada exactitud en el trazado y dibujo de los mapas. Existen mapas lunares de difícil adquisición y que son elevadamente precisos, los cuales sirvieron de base y preparación de los lugares para el alunizaje de las expediciones estadounidenses. Estos mapas especiales carecen de distorsión de las estructuras lunares, muy característico en la proyección ortográfica, que es la usada en los mapas lunares corrientemente utilizados por los astrónomos aficionados.

La observaciones lunares hay que realizarlas en los cuartos crecientes y menguantes, en los días antes y después de los mismos. Si disponemos de mapas, lo más recomendable es dividirlos en cuatro cuadrantes (N-E, N-W, S-E y S-W). De esta forma, ordenaremos nuestras observaciones en función de las fases lunares y lo que cada una de ellas nos ofrece a la vista. Así llegaremos a familiarizarnos con las estructuras y sus formas, con los nombres establecidos e iremos anotando en cada día lunar, las variaciones y los cambios que suceden por la incidencia de la luz solar sobre la superficie de la Luna.

Cada día lunar es distinto en los matices de luces y sombras que los accidentes proyectan. La fotografía lunar registra una escala de valores muy amplia, tanto en las zonas iluminadas como en la línea del terminador (donde acaba la luz y comienza la sombra). En mi experiencia fotográfica he registrado distintas tonalidades y matices, con tan solo 10 minutos de intervalo entre fotogramas. Me ha permitido observar detalles precisos entre exposiciones. La cusa no es otra que, la luz solar incidiendo más o menos perpendicularmente sobre las tierras selenitas.

Y eso es lo que os propongo en vuestras primeras observaciones. Observar los cambios de luz, que además de afianzaros en la observación sistemática recogiendo detalles, disfrutéis de la belleza singular de nuestro satélite natural.

La nominación que contienen los mapas lunares, la gran mayoría son designados con el nombre latino, a ellos haremos referencia. Algunos mapas aparecidos por nuestros mercados vienen designados los nombres en lengua del país de sus autores y que son legibles, ya que la raíz de los idiomas indo-europeos parten de ella, salvo excepciones.

 

Existe nomenclatura de otros tipos de estructuras lunares que pertenecen al estudio y composición selenográfica de nuestro satélite, que al no ser un tema propio de la iniciación, no incluyo en el estudio.

Paso ha desarrollar un análisis breve de las estructuras en general, para no recargar el tratado de este artículo. Si deciros, que existen textos en formato libro y artículos en revistas especializadas que profundizan en los estudios selenográficos.

Dos procesos bien diferenciados fueron los que actuaron sobre el paisaje lunar actual. De un lado la formación de cráteres producidos por la lluvia de meteoritos impactando sobre la superficie de la Luna y por otro lado, la actividad ígnea del vulcanismo desde el interior de nuestro satélite, entendiendo que estos procesos no se dieron sólo aislados, sino también de forma conjunta en distintas etapas temporales de forma irregular por toda la superficie de la corteza lunar.

La Luna en su nacimiento estuvo sometida a un intenso bombardeo de meteoritos y de cuerpos asteroidales, excavando en su superficie unas cubas extensas, siendo estas rellenadas por la lava volcánica surgiendo del interior de la Luna, formando esas bastas extensiones que observadas a simple vista las distinguimos del resto de las tierras lunares por su tonalidad oscura llamados maria (mares).

Todos ellos no se formaron al mismo tiempo, basta una mirada al telescopio para darnos cuenta que las estructuras que bordean los mares, unas han perdido los contornos originales producidos por los impactos y otros los mantienen (elevaciones circulares y cadenas montañosas que los circundan). Acabado este período de fracturación y expulsión de la lava interior aparecen los períodos de erosión, produciendo el derrumbe de las estructuras a causa del enfriamiento de la corteza lunar.

Bien, por su notoriedad en la Luna paso a enumerar los nombres genéricos y su traducción al español.

  • Oceanus: Océano
  • Mare: Mar
  • Crateare: Cráteres
  • Catena: Cadena de cráteres
  • Circi: Circos
  • Rimae:Grietas
  • Mountains: Cordillera montañosa
  • Sinus: Golfo o bahía
  • Vallis: Valle
  • Rima-rille: Grieta, surco
  • Polus: Pantano
  • Promontorium: Cabo
  • Rupes: Zonas altas escarpadas
  • Dorsum: Crestas
  • Lacus-paludis: Lago, lagunas

 

No todos los cráteres de impacto tienen la misma antigüedad, pertenecientes a períodos distintos del tiempo en la formación de la Luna. Unos mantienen sus diámetros bien definidos con altas torres y otros han sucumbido con el paso del tiempo derrumbándose sus bordes en forma de terrazas y presentando sus fondos rugosidades bien definidas. Algo que nos maravillará de algunos cráteres, serán sus picos centrales, formaciones que nos hablan de la gigantesca intensidad de los impactos. Vistos al telescopio incluso con pequeños instrumentos son de una belleza exultante.

Hay que destacar que algunos de los impactos producidos por cuerpos de gigantesco tamaño y con una entrada de impacto de ángulo bajo, produjo en la superficie lunar cráteres con expulsiones de material radiales, que vistos al telescopio parecen rayos luminosos debido al material altamente reflectante, que partiendo de los bordes del cráter se alejan varios cientos de kilómetros. El ejemplar más representativo de estas formaciones es el cráter llamado Tycho.

Hay cadenas de cráteres que siguen una misma formación y otras en línea muy próximos unos a otros. Estas formaciones han sido generadas en un mismo proceso debido a impactos secundarios producidos por el material expulsado y otros originados por el impacto de un tren de cuerpos desgajados de uno mayor y roto por la gigantesca fuerza gravitatoria de la Luna, siguiendo la trayectoria orbital del impacto.

El posterior enfriamiento de las lavas de los maria produjo fracturas por tensión en la corteza lunar dando lugar a los llamados rimae, rimas, grietas y fisuras en forma de canales sinuosos con paredes irregulares, algunas de varios cientos de kilómetros de longitud y anchuras que no sobrepasan los 8 kilómetros.

Las cadenas montañosas (Los Alpes lunares, montes Cáucaso lunares, Apeninos lunares, Cárpatos lunares, etc.) son las altas barreras que circundan los mares lunares con distintos niveles de alturas por las que circulan diversos valles formando algunos frontera entre los mares. Basta echar una mirada exhaustiva al Mare Imbrium (mar de las lluvias) para encontrar estas cadenas montañosas bordeando la gran cuba rellenada por la lava. Prolongaciones de estas formaciones hacia el interior de estas gigantes fosas, dan lugar a los promontorios o cabos (tierrasadentro).

La apariencia de las estructuras lunares observadas al telescopio, fueron datadas en función de sus rasgos morfológicos y geométricos, dando lugar a nombres físico-geográficos como los de la Tierra (mares, lagos, bahías, valles, cordilleras, etc.) seguidos del nombre propio ( mare Tranquilitatis, lago Mortis, valle Rheita, montes Cárpatos, bahía Aestum, etc.).

La observación y la fotografía lunar admite elevados aumentos. Con oculares superiores a los 20 mm. de focal, podremos observarla y fotografiarla enteramente. Con oculares menores de 20 mm. de focal podremos resolver finos detalles y cráteres de hasta 3 kilómetros de diámetro, sólo debemos esperar a que la luz incidente defina el contraste suficiente entre la luz y la sombra de la formación.

Las películas normalmente utilizadas tanto para papel como diapositivas, son las de baja sensibilidad comprendidas entre 25 y 125 Asa que nos darán un mayor contraste por su fino grano permitiéndonos utilizar exposiciones cortas, casi nunca superando el segundo de tiempo.

Los tiempos de exposición son el elemento variable, dependiendo de la fase lunar, de la estabilidad atmosférica y de la capacidad del instrumento para captar la luz. Una película de media a alta sensibilidad, permitiría exposiciones de tiempo más cortas que las de baja sensibilidad, pero el tamaño del grano reduciría sensiblemente el contraste.

El cambio de las condiciones, tanto instrumentales (diámetros, focales y calidad del instrumento utilizado) como la variedad de las películas (diversas marcas y distintas sensibilidades) obligan al astrofotógrafo que se inicia en la fotografía lunar, a elaborar desde la propia experiencia sus propias tablas de tiempos de exposición. En anteriores números de nuestra revista Galileo hay referencia de ellas que sirven como orientación. En numerosas publicaciones de astronomía y en muchas obras publicadas, encontrareis las mismas tablas orientativas.

En los primeros pasos que se dan, desecharemos muchas exposiciones realizadas, pero sin calidad, seleccionando unas pocas, luego la práctica y el buen hacer de la experiencia acumularemos mayores resultados.

Así que os animo a que comencéis a cargar la cámara con un rollo de película, si es de 24 exposiciones mejor que de 36 y de una sensibilidad de 50 a 125 Asa o Iso, incorporemos el cuerpo de la cámara al porta ocular del telescopio fijándolo bien, instalemos el disparador de cable y tomemos el bloc de campopara anotar los tiempos, número de toma, sistema de montaje (foco primario, proyección por ocular, barlow,etc), día y hora (U.T), tipo de telescopio, diámetro, focal y estabilidad de la atmósfera y otras anotaciones que le son propias a la observación como el lugar, la altura sobre el nivel del mar, temperatura si se desea, etc.

De las tablas orientativas que poseemos realizar disparos por debajo y por encima de lo estipulado para asegurarnos de que algunas de las tomas sean las correctas en tiempos de exposición. No nos olvidemos de asegurar un buen enfoque de las tomas con los métodos que en nuestras páginas de Galileo, hemos comentado infinidad de veces.

Ganar confianza en el trabajo que se realiza cada noche de observación tanto visual como fotográfica, nos permitirá alcanzar dos objetivos: uno, adquirir experiencia y calidad y otro, la satisfacción del trabajo bien hecho, además de disfrutar de la observación lunar.

Cuando os llegue este artículo a vuestras manos, las fiestas navideñas del 1º año del Siglo XXI serán historia, muchos de vosotros y eso espero, dispondréis de telescopios y cámaras de nuevas tecnologías, a vosotros os recomiendo paciencia en la experimentación de los nuevos instrumentos, y los que seguimos con nuestros preciosos y viejos cacharros, explotaremos el capicúa 2002 con mejores trabajos.

Las noches de invierno en nuestro hemisferio Norte son para mi las mejores, las más limpias en Cielo, sus constelaciones de las más brillantes con el agravante a nuestro favor de la danza planetaria sobre todo de Júpiter y Saturno durante toda la noche. Nuestro satélite natural, la Luna, parece que brilla con luz propia en esos cuartos menguantes que se nos presentan en los amaneceres limpios. En fin, la dulzura de la Bóveda Celeste con su enjambre de puntos luminosos, está al alcance de nuestros ojos para nuestro deleite, no la hagamos esperar.

La Luna, el cuerpo celeste más cercano a la Tierra, ha sido el más estudiado e investigado del todo el sistema solar en todos los campos del conocimiento.

Aunque existen pocos tratados en lengua castellana, hay infinidad de artículos publicados en revistas especializadas de Astronomía y en boletines de las Asociaciones astronómicas. Muchos de ellos referentes a su geología, origen de su nacimiento, fotografía lunar, métodos observacionales, movimientos lunares, etc.

No me canso de repetir, que nuestro curso de iniciación, sólo pretende iniciaros en los conceptos básicos de la observación, sin abusar de los conceptos científicos, y en el caso que nos ocupa, porque está la Luna ahí, donde casi todos los días la vemos.

El astrónomo aficionado que se inicia, no profundiza en el conocimiento astronómico de golpe y en una sola noche de observación, o leyendo un artículo concreto, sino que, adquiere la experiencia a través de la lectura y observación continua. Esto quiere decir que, nuestra revista Galileo no es la tesis de un doctorando, ni la publicación de las investigaciones llevadas a cabo por una entidad científica, excepción hecha de algunos trabajos aparecidos. Pretendemos divulgar los conocimientos astronómicos a un nivel popular, para los que se inician en este campo tan basto.

En esta entrega sobre observación lunar, trato de forma somera sobre uno de los movimientos propios de la Luna, que nos permite a los astrónomos aficionados observar un poquito más que la mitad lunar, algo más de un 58% de su superficie.

La órbita de la Luna es ligeramente elíptica, respondiendo a las tres leyes de Kepler. Sujeta no sólo a la atracción gravitatoria de la Tierra, también a la solar y bajo esta compleja teoría de la atracción gravitacional llamada de los tres cuerpos, dificulta las predicciones en los valores exactos de su órbita.
Prescindiendo de esta teoría, paso a describir que causas provocan tan peculiar movimiento llamado de libración.

La Luna, en su movimiento orbital en torno a la Tierra atraviesa por dos puntos importantes llamados apogeo y perigeo. En el apogeo la Luna se encuentra a la mayor distancia de la Tierra y en el perigeo a la mínima distancia. La figura que dibuja en su recorrido es una elipse. La segunda ley de Kepler determina que, las áreas barridas por el radio vector que une la Tierra con la Luna en tiempos iguales, son iguales. De aquí se deduce que la Luna se moverá, más deprisa en el perigeo que en el apogeo como indica la Fig.1.

En tanto que orbita la Luna en torno a la Tierra, rota sobre su eje de forma constante. Estos dos movimientos lunares, el orbital y el rotacional son los causantes que dan lugar al balanceo del cuerpo lunar conocido como movimiento de libración lunar, tanto en longitud (E-W) como en latitud (N-S). Veamos como se producen

Libración en longitud
Es debido a la 2ª ley de Kepler anteriormente mencionada (velocidad orbital irregular y movimiento constante de rotación), lo que permite al observador apreciar un máximo de 7º 50' de su superficie. Ver Fig.2, los astros no están representados a escala, para permitir resaltar la libración en longitud.


Libración en latitud
La causa que produce esta libración lunar, se debe a que, el eje de rotación de la Luna, está inclinado con respecto al plano de su órbita 6º 40' aproximadamente, que añadido a la constante dirección que mantiene el eje sobre el que rota, posibilita al observador apreciar en los Polos N y S lunares, unos 6º 50' más de sus latitudes extremas, alternativamente.


La órbita lunar a su vez está inclinada con respecto a la eclíptica (camino que recorre aparentemente el Solórbita de la Tierra con la Luna alrededor del Sol), aproximadamente 5,15º

Dada la cercanía de la Luna a la Tierra se produce el fenómeno llamado de libración diurna o paraláctica. Observada la Luna desde dos puntos opuestos en la superficie de la Tierra, desde uno de ellos la observará en su salida (orto), y desde el otro punto opuesto, observará su puesta (ocaso). Se origina el hecho, por la posición relativa de la Luna, siendo distinta para ambos observadores. Su magnitud es de casi 1º más hacia el Oeste y hacia el Este de los limbos iluminados de la constante cara visible de nuestro satélite natural.


Las Tierras Altas en la cara oculta de la Luna

Noticia procedente de Scitech News

  

La misteriosa zona de topografía elevada en la cara oculta de la Luna ha carecido de una explicación convincente durante décadas. Pero un nuevo estudio muestra ahora que las tierras altas de la cara oculta pueden ser el resultado de las fuerzas de marea que actuaron en una etapa temprana de la historia de la Luna, cuando la corteza exterior sólida de este astro flotaba sobre un océano de roca líquida.

El equipo de investigación, dirigido por expertos de la Universidad de California en Santa Cruz, encontró que la llamativa zona lunar de topografía elevada puede ser descrita hasta cierto punto por una función matemática sorprendentemente simple. El tipo de función matemática implica que las mareas intervinieron en la formación de ese terreno.

Los investigadores han logrado describir un proceso para la formación de las tierras altas lunares que consiste en el calentamiento causado por las mareas en la corteza de la Luna hace alrededor de 4.400 millones de años. En esa época, no mucho después de la formación de nuestro satélite natural, la corteza se separó del manto situado bajo ella interponiéndose entre ambas capas un océano de magma. Como resultado, la atracción gravitacional de la Tierra causó en la Luna mareas que flexionaron y calentaron su corteza. En las regiones polares, donde la flexión y el calentamiento fueron mayores, la corteza lunar se volvió más delgada, mientras que en las regiones más alineadas con la Tierra la corteza pudo volverse más gruesa.

Un mapa del espesor de la corteza lunar basado en los datos gravitacionales muestra que una región especialmente gruesa de la corteza de la Luna sustenta a las tierras altas del lado oculto de la Luna. Las variaciones en el espesor de la corteza lunar son similares a los efectos observados en Europa, una luna de Júpiter.

La función matemática que describe la forma de la zona de topografía elevada de la Luna puede explicar una cuarta parte de la forma del astro. Aunque todavía quedan misterios por resolver en este tema, el nuevo estudio proporciona un marco matemático más adecuado para las posteriores investigaciones sobre la forma de la Luna.

En el estudio han intervenido Ian Garrick-Bethell y Francis Nimmo, ambos de la Universidad de California en Santa Cruz, y Mark Wieczorek, del Instituto de Física del Globo, de París.